Linchan a una pareja de veraneantes que jugaba mal a las palas al borde del mar

Imagen de archivo de una pareja que hace como que juega (mal) a las palas al borde del mar ajena al peligro que ello supone, que es muy grande.

La Policía local de Santander ha confirmado la muerte de dos turistas madrileños “en horribles circunstancias” que ayer a mediodía fueron asaltados, golpeados, emasculados, eviscerados, troceados y arrojados al mar por una turba furiosa de al menos 300 personas en la Playa de la Magdalena de la capital cántabra.

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Según la reconstrucción de los hechos, los dos veraneantes madrileños, Agapito S.M., de 45 años, entrado en carnes y con un traje de baño turbo slip boost; y Agustín G.M., de 47, que en el momento de los hechos llevaba camiseta sin mangas de la marca “Fruit of the Loom” y un bermudas rosa con estampado de lagartijas azules, hicieron caso omiso de las advertencias que les dirigieron el resto de los bañistas cuando sacaron de sus bolsas playeras un juego de palas de madera ligera compradas en una gasolinera de la N-623 a su paso por la localidad burgalesa de Vivar del Cid.

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Según el informe de la policía judicial: “los dos sujetos, con desprecio absoluto por su integridad física y con una actitud provocativa, hicieron caso omiso de las súplicas/amenazas de los demás bañistas, la inmensa mayoría de ellos santanderinos de buena familia y de clase media acomodada, y se situaron al borde del mar, a una distancia de cuatro metros el uno del otro. Uno de ellos, el del bañador tipo slip, sacó de forma defectuosa, lo que provocó un mal resto de su compañero, que mandó la pelota de goma a dos metros por encima de la cabeza de su pareja, provocando que el otro diera un salto ridículo que no sirvió para alcanzar la bola, que cayó sobre la arena  mientras uno de ellos gritaba: ‘¡Nada a quince!, ¡Venga, Agus, al mejor de tres sets!’”.

“En ese instante -prosigue el atestado policial-, se escuchó un rugido furioso en la playa e instantes después, Agapito S.M. yacía en el suelo con la pala introducida por completo en el recto por la parte más grande, mientras una turbamulta de al menos 300 personas perseguía a Agustín G.M, que corría por la playa dando gritos de horror”.

Hasta ahora, apenas se han recuperado un par de trozos de los bañistas, aunque parcialmente digeridos por los voraces mules de la bahía de Santander. El Juzgado de Instrucción número 3 de Santander, a instancias del Ministerio Fiscal, ha archivado el caso al entender que en la actuación de la muchedumbre furiosa no se produjo delito alguno, “sino defensa de los intereses regionales”. A este respecto, el Gobierno de Cantabria, personado en la causa como defensa particular, ha anunciado que el presidente Revilla dará “a cada uno de los bañistas que participó en la heroica acción la Medalla de Cantabria con Anchoa de Oro. Al valor acreditado”.

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