Agotados de tanto pulsar botones, los diputados comienzan sus dos meses y medio de vacaciones

Imagen de uno de esos días de actividad frenética en el Congreso de los Diputados. No hay ni un solo escaño vacío. Ni uno. Si creen que hay alguno, es un efecto óptico, como cuando ves agua en una carretera de Albacete. Ahí están, todos trabajando por España. Bueno, menos los nacionalistas, que ni trabajan, ni por España.

Ayer, bueno, en realidad fue el miércoles pasado, después de la durísima jornada de celebración -vino español y reparto de medallitas incluido- del cuadragésimo (para los de la Logse: el 40) aniversario de la Constitución, los diputados de la XII Legislatura dieron comienzo oficial a sus dos meses y medio de vacaciones (por lo menos).

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“Han sido meses muy intensos, con jornadas extenuantes de trabajo de alrededor de nueve horas semanales, de martes a jueves, bueno, aunque no todos los jueves, pero tampoco todos los martes, pero los miércoles que hemos ido al Pleno han sido agotadores, con un ritmo frenético de pulsar botones: que si Sí, que si No, que si Me Abstengo, ¿y si te equivocas? El estrés es el enemigo invisible para la salud del diputado. Además de que se recorren muchos kilómetros diarios en el Congreso desde que te das cuenta de sube a la tribuna alguien para hablar de algo que te la pica y te tienes que desplazar desde el escaño hasta la cafetería, que está como a 200 metros. Es un sinvivir, un horror. ¡Y los escalones para subir al escaño! ¿Qué me dice de esos escalones? Como estés mal considerado en el partido, te pasas el día subiendo, bajando y haciendo cardio, y claro, todo eso pasa factura. Pero no te creas que esta actividad frenética se detiene en verano, recuerda que hay una Comisión Permanente que se reúne cuando se necesita, que es nunca, pero oye, hay que estar preparado, en permanente tensión, y eso agota. ¿Usted se imagina que nos ataca Godzilla y tiene que reunirse la Comisión Permanente para redactar un comunicado de condena? ¿Te he hablado ya del estrés, el enemigo invisible del diputado español?”.

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Así lo ha asegurado a este periódico un miembro de la Mesa del Congreso en defensa de las largas vacaciones de las que disfrutarán los padres de la Patria. “Además, desde el mes y medio de vacaciones de Navidad y las tres semanas de Semana Santa, no teníamos nada de vacaciones-vacaciones, o sea, de desconectar y tal. Las necesitamos”.

Desde La Gallina Ilustrada sólo podemos desear a sus señorías que les pique una medusa. O dos, si son grandes.

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