El presidente del Club de Optimistas cree que a Gabriel Rufián le falta medio cerebro

Viendo a estos tres, y no sabemos por qué, se nos viene a la cabeza aquella inmortal seguidilla popular que dice: “Eres tonto de noche, tonto de día, tonto por la mañana y al mediodía. No me acordaba que también eres tonto de madrugada”.

El presidente del Club Estatal de Optimistas (CEO), Aniceto Rorcual Común, ha comunicado hoy que tras un estudio en profundidad de las palabras y hechos de don Gabriel Rufián Romero (Santa Coloma de Gramanet, 1982), diputado de Esquerra Republicana en el Congreso, “a este hombre le debe de faltar como medio cerebro”.

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Estas palabras han recibido una fuerte contestación por parte de la mayoría de los vocales del CEO –organización fundada el 16 de julio de 1936 por don Manuel Azaña para celebrar la buena salud de la Segunda República española-, que han lamentado las palabras de Rorcual asegurando que “esto no es el Club Nacional de Ilusos, sino el de Optimistas, por lo que consideramos que a tenor de las manifestaciones periódicas y públicas del señor Rufián, la pérdida de masa encefálica ha de estar entre un 70 y un 78 por ciento, manteniendo, si acaso, la región del cerebelo, lo que le permite realizar actividades motoras, desalojar gases por vía oral y en twitter y, básicamente, ir al baño de cuando en cuando. Si no, no se explica”.

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De inmediato, el señor Rorcual ha manifestado que “es posible que haya pecado de iluso, pero jamás de pesimista”, pero que ponía su cargo a disposición de la Junta Directiva. Su renuncia ha sido rechazada al instante por la mayoría de los vocales con el argumento de “esto lo arreglamos yéndonos de cañas y tapas por el Centro de Madrid, presi”, para lo cual han sacado diez euros de la caja, desoyendo las protestas del tesorero de la entidad, al que han asegurado que “te traemos las vueltas, no te preocupes”.

A este respecto, el tesorero del CEO ha asegurado que “yo jamás me preocupo”, lo que ha sido respondido por el vicepresidente de la organización con una palmada en el hombro y un “ese es el espíritu de este Club, chaval”, momento en el que los dos se han fundido en un largo abrazo mientras el resto de la Junta daba saltos en torno a ellos gritando “¡Loooopetegui!”.

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