Carmena anuncia que los niños hambrientos podrán comerse los semáforos inclusivos cuanto terminen las fiestas del Orgullo

Los madrileños, que ya están curados de espanto desde que el PP instaló un obelisco dorado masónico-horrible en Plaza de Castilla, no se asustan por ver semáforos inclusivos gay friendly. ¿Pero a que no hay huevos-ovarios-agallas-redaños de poner uno de estos en Lavapiés? ¿Eh? ¿Eh? ¡Eeeeeeeeh? Pues eso.

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena Castrillo (Valle de los Reyes, Egipto, 2954 a.C), ha salido al paso de las críticas tras conocerse que los nuevos “semáforos inclusivos” (LGBT friendly) en homenaje a las fiestas del Orgullo Gay (World Pride) han supuesto un coste inicial para las arcas municipales de 21.747 euros (aunque se prevé que el montante final pueda elevarse si finalmente se amplía la presencia de las nuevas luces de tráfico más allá del Barrio de Chueca, “con exclusión absoluta de la zona de Lavapiés, que allí hay mucho musulmán y como a los homosexuales los musulmanes los cuelgan o los tiran de las azoteas, pues eso, que lo mismo se ofenden y tampoco es eso, que hay que ser tolerante… con los musulmanes”).

PUBLICIDAD

En una breve aparición pública a las puertas del Museo Arqueológico, donde la alcaldesa de Madrid tiene su despacho provisional mientras construyen una sala de sarcófagos funcional en el Ayuntamiento, Carmena ha señalado que “los niños madrileños en riesgo cierto de pobreza, los que viven en peligro diario de desnutrición, esos que durante la campaña electoral los que formamos la candidatura de Ahora madrid aseguramos con cifras invent…perdón, reales, que eran alrededor de 25.563, podrán comerse los semáforos cuando terminen las fiestas del Orgullo”.

PUBLICIDAD

A preguntas de los buitres periodistas, que señalaron con prudencia que entre otras imposibilidades biológicas, está la de que un niño pueda digerir con buen aprovechamiento una combinación de acero, hierro colado, vidrio y luces led, la alcaldesa ha mirado a todos lados moviendo deprisa la cabeza mientras gritaba: “¡Rita! ¡Ritaaaaaaa! ¡Diles que se vayan! ¡Que me dejen! ¡Me están haciendo preguntas! ¡El sol! ¡El sol quema! ¡Oh, Rita, llévame a mi sarcófago!”.

> Noticias relacionadas: