Los españoles podrán pagar el recibo de la luz con sus hijos primogénitos

Las informaciones que señalan que el coste de la energía para una familia media española se ha encarecido un 47,3 por ciento en el último año (y lo que queda) han sido analizadas por el Gobierno, que ha anunciado que prepara un Decreto Urgente para permitir a los españoles pagar parte del recibo de la luz entregando a cambio a sus hijos primogénitos “debidamente desparasitados”.

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¿Se acuerdan de cuando no teníamos unos cien aparatos eléctricos chupando luz como si no hubiera un mañana las 24 horas del día? Pues lo de ahora tiene un coste, que no todo va a ser gratuito como la Sanidad, TVE o conducir por la Nacional-I.

Según ha confirmado la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, “hemos pactado con el Partido Socialista que los niños deberán tener menos de 14 años y podrán ser utilizados por las compañías eléctricas como mano de obra esclava o cedidos para experimentos científicos, para así dar respuesta a los problemas que tienen los ciudadanos, que sólo Dios sabe lo que chupan de luz los tres módem de Movistar todo el día encendidos”.

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La reacción de las asociaciones de consumidores no se ha hecho esperar y, en una durísima nota, han recordado que ellos propusieron hace cinco años que se pudiera pagar la potencia contratada en litros de sangre o en órganos corporales, “que perder un riñón, un brazo, las córneas o un porción de hígado, es sin duda algo mucho menos doloroso que desprenderse de un hijo, salvo que este sea aficionado del Valencia, en cuyo caso, pues mejor perder al hijo, mucho mejor, qué duda cabe”.

En contra de este parecer se ha manifestado la famosa tonadillera Isabel Pantoja, que en una entrevista concedida a Canal Sur, ha reclamado con lágrimas en los ojos que el Gobierno abra la mano con respecto a la edad del primogénito en cuestión. “Que si me dejan entregar a Francisco José, yo prometo usar la lavadora y la secadora como si no hubiera un mañana”.

Por su parte, los dos partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, han manifestado su oposición rotunda a la medida: “nuestros votantes no suelen tener hijos, uno todo lo más, y suelen verles un fin de semana de cada dos y un jueves alterno; y claro, no es plan”.