Alivio en Zarzuela tras el miedo inicial a que Pablo Iglesias le diera un morreo al Rey

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La tensión ocular del Rey era palpable. Si hubiera detectado el más pequeño movimiento del hombro izquierdo de Pablo Iglesias que precediera a un estiramiento de su brazo, o un ligero temblor en los labios del líder comunista, Su Majestad no hubiera tenido más remedio que llevar a cabo la técnica evasiva de morreo no deseado ni pedido conocida como “la cobra”. En este caso, cobra real (ophiophagus hannah)
Los responsables de Protocolo del Palacio de la Zarzuela han mostrado su satisfacción tras el hecho de que el líder del partido Podemos, Pablo Iglesias Turrión (Madrid, 1978), llegara 20 minutos tarde a la audiencia real, en vaqueros, con pintas de no haberse duchado desde 1994, sin afeitar (entre la patilla y la perilla), con un jersey con bolitas, con una camisa con los cuellos mirando para Sebastopol, “ muy posiblemente con los cillos dados la vuelta por tercera vez” y tuteando a Su Majestad el Rey Don Felipe VI, Rey de España, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Portugal, de las Indias Orientales y Occidentales y de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano; Archiduque de Austria, Duque de Borgoña y de Brabante, de Milán, de Atenas y de Neopatria, Marqués de Oristano, Conde de Habsburgo, de Flandes, del Tirol, de Barcelona, del Rosellón, de la Cerdaña y del Gocíano, Señor de Vizcaya y de Molina.

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“Sí que estamos satisfechos, sí, porque podría haber sido peor, mucho peor: nos temíamos que el señor Iglesias intentara darle un morreo al Rey”, aseguran fuentes de la Casa Real, que ni desmienten ni confirman los rumores de que Su Majestad se ha preparado a fondo durante las dos últimas semanas, fortaleciendo abdominales y tal, para hacerle la cobra en caso de necesidad.

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Preguntados acerca de las probabilidades de que un líder comunista inglés, uno cualquiera, se presentara ante Su Majestad la Reina de Inglaterra, Isabel II, vestido como si fuera domingo por la mañana y estuviera echándole abono a los tomates del huerto de su parcela en Talavera de la Reina (o Sussex, que viene a ser parecido), los responsables de Protocolo de la Casa Real se han echado a llorar. “Tenemos mucha tensión acumulada y esas preguntas, me vas a perdonar, pero no ayudan en nada”.

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