Occidente, algo cansado de que el Islam se empeñe en darle a conocer lo mejor de su cultura

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Una encuesta de urgencia de la agencia Pellman para este periódico ha confirmado que el nivel de aceptación del Islam ha bajado “un pelín” en Europa tras los atentados del pasado viernes en París, cuando un grupo de musulmanes volvió a ofrecerse voluntario para dar a conocer a Occidente parte de lo mejor que tiene la cultura islamista.

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Según la interpretación de la encuesta, parece ser que los europeos valoran que “quizá eso de enviar en nombre de Alá comandos suicidas a asesinar a civiles inocentes en salas de fiesta francesas un viernes por la noche, rematar a los heridos en las calles de París, estrellar aviones contra rascacielos llenos de personas en Nueva York, poner bombas en trenes de cercanías en Madrid, volar autobuses londinenses de dos pisos al grito de ‘Alá es grande’, cazar cristianos en centros comerciales de Nairobi, detonar explosivos en el metro de Londres, montar matanzas en teatros moscovitas, balear dibujantes satíricos, tirotear turistas en Túnez, decapitar cristianos coptos y un largo, larguísimo, etcétera que también incluye tratar a las mujeres como seres inferiores al burro, ahorcar a los homosexuales que no hayan sido arrojados desde un balcón y creer que Rin-Tin-Tin y Lassie son animales impuros, y todo en nombre de Alá, el Grande, el Misericordioso, obliga a reconsiderar lo que viene siendo la belleza del Islam como religión amorosa y etc.”.

En este sentido, “tampoco es bien recibido el supremacismo islamista que percibe a todos los no creyentes como seres susceptibles de ser aniquilados, además de su empeño en dominar el mundo y en nacionalizar las canteras para tener buenas piedras lisas con las que lapidar a quien sea menester, como a las tías que salen haciendo el zorrón en los programas de Gran Hermano o a las clientas de la web de adulterios Ashley Madison”.

Varios expertos consultados por este periódico han señalado, además, la posibilidad de que el Islam tenga una mala relación calidad-precio. “Nos sale muy caro para lo que nos ofrece. Es verdad que gracias al Islam tenemos palabras como almohada, alacena, alfombra, aljibe y alcantarilla, pero no parece suficiente. Como poco, es poco. Digamos que no está bien rematado”, señalan los expertos, ajenos al hecho del notable, pero inocente, juego de palabras empleado.

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