Cálida despedida en Atocha a los últimos militantes de UPyD antes de partir para sus casas

Un centenar de personas se ha dado cita hoy en el andén número 5 de la estación madrileña de Atocha, de donde ha partido el tren en el que viajaban los últimos militantes de UPyD que vuelven a sus casas después de una estancia en nuestro país de poco menos de ocho años.

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Entre abrazos, sonrisas de medio lado y alguna lágrima, los militantes de UPyD se han despedido de sus electores y han recibido con gratitud algunos regalos como cajas con gallinas, galletas de centeno y toda suerte de embutidos para el largo viaje de vuelta y, como gritaba una mujer, “para que engordéis un poco, zagales, que se os ve mu flacos, como la escurría esa…”.

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“¡Cuidaos mucho! ¡Y abrigaos, que por ahí hace mucho frío! ¡Y no habléis con desconocidos! ¡Y cuidado con la promiscuidad, hijos!”

Llegamos a sentirnos como en casa” –ha asegurado a este periódico uno de los últimos mandos de UPyD mientras achuchaba a un tierno retoño que le lanzaba los bracitos hacia delante reclamando un último abrazo. “Ya ve qué desgracia, hombre, si por lo menos este niño tuviera la edad de votar…”.

Segundos después, el tren resopló y soltó una larga nube de vapor, el jefe de estación levantó su farol, tocó un silbato, gritó que todos al tren y los últimos militantes de UPyD se subieron al vagón de tercera para, desde las ventanillas, seguir diciendo adiós con pañuelos en las manos al grueso de sus votantes que se dispersó por el andén hasta confundirse con el resto de los transeúntes que vagaba por la estación de Atocha buscando el estanque donde están las tortugas que la gente no quiere tener en casa porque huelen mal y son reptiles.

Última Hora: Se confirma que Irene Lozano, la que se opuso al pacto con Ciudadanos, la que luego quiso pactar con Ciudadanos, la que se presentó para liderar el partido, la que no consiguió que la eligieran para el partidono se ha subido al tren y ha fichado por el PSOE por su incuestionable capacidad política.