Descubren a un magistrado del Tribunal Constitucional trabajando

Uno de estos fue
Uno de estos fue

Una limpiadora del Constitucional fue la primera en dar la voz de alarma cuando alrededor de las seis de la tarde de ayer, entró en el despacho de uno de los magistrados y se lo encontró leyendo el recurso presentado por el Partido Popular hace cinco años y medio en contra de la ley de plazos del aborto promovida por la entonces ministra de Igualdad, Bibiana Aído con el impulso del presidente Zapatero.

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Por lo que parece, la limpiadora, asustada por la visión, abandonó el despacho a la carrera, gritando desesperada como si hubiera visto al Yeti. Los gritos  alertaron a los servicios de seguridad del Constitucional, que llegaron poco después hasta el despacho del magistrado, que se disculpó entre sollozos e hipidos asegurando que “sólo estaba echando un vistazo muy por encima al recurso, lo juro por mis hijos, que se muera mi mujer si miento…”.

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De inmediato, y desoyendo las súplicas y los llantos, el magistrado fue detenido y trasladado al Palacio de La Moncloa, donde fuentes de toda solvencia consultadas por este periódico aseguran que fue conducido a presencia de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que le recibió sentada en un sillón orejero con un gato sobre su muslamen al que acariciaba con una cadencia hipnótica. Al gato.

Siempre según las mismas fuentes, la vicepresidenta se levantó haciendo sonar el roce de su pantalón de cuero apretao, se acercó al magistrado y quitándole la capucha que le cubría la cabeza, le susurró que si no habían quedado “en que el recurso a la ley del aborto no se toca, ¿eh? Mira que te avisamos, ¿eh, basurilla? Ni sentencias interpretativas ni leches. ¿O es que quieres que suelte a Celia?“.

Y no sabemos más.