Los obispos españoles aplazan su lucha contra el aborto hasta destruir al Yunque

“Lo primero es lo primero”, han señalado varios obispos en un documento reservado al que ha tenido acceso este periódico titulado A cane muto et aqua silente cave tibi (1) y por el cual consideran que acabar con la sociedad de carácter reservado conocida (contradictio!) como El Yunque, debe ser “la máxima prioridad de la jerarquía católica en España”. El documento aclara que, entre otras actividades maliciosas como cantar canciones de campamento u organizar campeonatos de julepe, esta sociedad secreta se habría dedicado en público (contradictio!) a movilizar a los católicos, sin permiso de la Iglesia, a favor de los cristianos asesinados y decapitados por islamistas.

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“No podemos consentirlo” –ha asegurado a este periódico un obispo auxiliar limpiándose el bigote que se le había quedado lleno de chocolate y de miguitas de picatostes. “Hasta hacen cosas de cristianos, como traer a cristianos perseguidos sin que les demos permiso, lo cual es intolerable porque el patrimonio de hacer cosas de cristianos es nuestro. Nosotros guardamos minutos de silencio en los plenarios, que es algo mucho más aconfesional, más moderno, o sea, incluso más progresista, qué hermosa palabra, dónde va a parar…”.

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Es por estas cosas, “pero sobre todo por lo del tema de las partidas clandestinas de julepe, que es grave y hay excomunión latae sententiae, como se lo digo”, por las que los obispos han asegurado que aplazan cualquier tipo de movilización social y de crítica al poder político, incluido el ‘espinoso’ asunto del aborto, hasta que el Gobierno del PP les conceda un canal de televisión hasta destruir al Yunque.

“Bibere humanum est, ergo bibamus” (2), ha asegurado el obispo auxiliar a este periódico sirviéndose una segunda taza de chocolate antes de decir que la reciente presencia del secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan Antono Martínez Camino S.J. en una entrega de premios de HO en la que se dice que había al menos un yunquero, “era porque, uh, eh, ah, eh, porque, eh, ah, uh, esto… ¡cuidado, detrás de usted, un mono con tres cabezas!”) para entonces aprovechar nuestra natural distracción, tirar una bomba de humo y desaparecer dando un carcajada pelín siniestra.

(1) Cuidado con el perro que no ladra y con el agua silenciosa.

(2) Beber es humano, por tanto bebamos.