Iglesias no repetirá sus errores con Errejón y nombra a un caniche como número dos de Podemos

Adiestrada, alerta, enérgica, con un control absoluto de los esfínteres, buena con los niños y obediente. Así es Irene Montero. Y Fluffy.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias Turrión (Madrid, 1978), ha anunciado el nombramiento de ‘Fluffy’, una caniche grande-standard de cuatro años alegre, juguetona, muy activa y en permanente estado de alerta, como nueva portavoz de Podemos en el Congreso en sustitución del hasta ahora secretario político de la formación, Íñigo Errejón, caído en desgracia tras su derrota del pasado fin de semana en Vistalegre.

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Para Iglesias, el nombramiento de Fluffy, de quien asegura que tiene un control absoluto de los esfínteres, “lo que es ideal para los plenos de los miércoles”, entra dentro de la estrategia de feminizar las portavocías del partido, tal y como anunció el pasado domingo el líder de la formación morada.

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Fluffy es una perra que no se distrae con su entorno, que es lo que le pasaba a Errejon, y por eso se me hacía tan difícil adiestrarlo. Fluffy, al contrario que Íñigo, es un perro metódico, energético y excelente con los niños. Además, tiene una esperanza de vida de 12 años, con lo que no se va eternizar en el cargo, y eso es bueno. El único pero, por ponerle algún pero, es que hay que cepillarla a menudo porque el pelaje de los caniches tiende a hacerse nudos. Pero bueno, es verdad que yo siempre he sido muy de cepillar lo que sea”, ha asegurado Pablo Iglesias con un brillo nuevo en la mirada y un leve destello en uno de sus dientes en posición de rompan filas.

A este respecto, el sector anticapitalista de Podemos, liderado por Miguel Urbán (Madrid, 1980), ha criticado la decisión de Pablo Iglesias al señalar que ‘Fluffy’ “es una perra de pura raza, por lo que es casta parasitaria”, y ha exigido el nombramiento de un chucho de las bases de Podemos. “Si hace fata darle un baño, se lo damos, pero nada gana en inteligencia a un perro callejero con un pañuelo a modo de collar, ni siquiera un caniche grande-standard por muy bonita que sea, y la verdad es que esta, oh, arf, slurp, lo es”. En este sentido, fuentes del sector feminista trans-bollo de Podemos han lamentado las palabras de Urban por “machistas y heteropatriarcales” y han exigido una disculpa pública “a todo el kolektibo de caniches y de canichas”.