Un cajero automático del BBVA da una paliza a un cliente de ING

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Una cámara de seguridad capturó el momento en el que señor de Murcia introduce una tarjeta naranja (véase la luz) en la ranura del cajero automático. Luego, la cámara miró hacia otro lado, no se sabe si por complicidad o por cobardía

La guerra por el cobro de comisiones entre el banco holandés ING y los ‘bancos tradicionales’ por disponer de dinero en los cajeros automáticos se cobró ayer su primera víctima. El extraordinario suceso ocurrió  en una calle del centro de Toledo, cerca de la plaza de Zocódover, cuando un cajero automático del BBVA agredió a un turista de Murcia que se había acercado con su tarjeta de ING a retirar 40 euros para pagar la entrada a una exposición del Greco.

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Según el relato de los testigos, nada más introducir su tarjeta de débito naranja de ING en la ranura, el cajero automático del BBVA sacó un par de brazos mecánicos de “no se sabe muy dónde”, según aseguró el banco. Con uno de ellos, el cajero automático agarró al murciano por la pechera mientras con el otro le abofeteaba de izquierda a derecha en repetidas ocasiones al tiempo que en su pantalla se podía leer: “¿No quieres pagar comisiones, eh, basurilla? Pues toma comisiones”.

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Expertos en computación del Instituto Tecnológico de Massachussets consultados por este periódico han asegurado que “este caso de empatía de una máquina con las decisiones financieras de los ejecutivos de un banco es un suceso raro e infrecuente, además de curioso. Que se sepa, en el último año sólo ha ocurrido una vez más, en concreto el pasado sábado, cuando un volkswagen Golf TDI con el motor trucado empezó a soltar plastas de vaca por el tubo de escape mientras en la pantalla del navegador integrado se podía leer: ‘¡Toma emisiones!’”.

A los gritos del señor de Murcia acudieron media docena de viandantes, todos ellos clientes del Liberbank (antes Caja Castilla-La Mancha) que, tras conocer lo que estaba pasando, se unieron al cajero y entre los siete le dieron una paliza al murciano que fue trasladado con una pierna rota, el bazo estallado, la nariz rota, seis dientes menos y sin los 40 euros hasta el Hospital Virgen de la Salud de Toledo, donde ingresó con pronostico reservado.

El cajero automático, por su parte, ha sido trasladado a Bilbao. “A ver si allí tiene cojones”, según aseguraron fuentes del banco.

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